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Joven preocupado con las manos en su cabello

Casi se quedó sin pagar la nómina

La historia de un troyano bancario que puso en riesgo el dinero de una empresa

Eran cerca de las cinco de la tarde y en la fábrica de calzado de Carlos todavía se escuchaba el movimiento de la jornada: máquinas que terminaban los últimos pares, empleados organizando cajas, pedidos listos para despachar y proveedores pendientes de algunas confirmaciones.

 

Carlos, dueño de la fábrica, llevaba horas revisando órdenes de producción, atendiendo proveedores y resolviendo los asuntos que siempre aparecen en un negocio. Solo quería terminar una última tarea antes de cerrar el computador: pagar la nómina.

 

Ingresó al portal empresarial de su banco para realizar las transferencias. Mientras iniciaba sesión, apareció una ventana que le solicitaba una validación de seguridad.

 

No le pareció extraño.

 

La pantalla tenía la apariencia de un proceso del banco y Carlos, concentrado en terminar la operación, siguió las instrucciones. Ingresó sus datos, códigos y contraseñas y seleccionó la opción para continuar.

 

Entonces apareció un nuevo mensaje:

Realizando validación de seguridad. Estamos actualizando su banca en línea. Aviso: no apague su computadora hasta que se complete la validación.

Una barra de cargue comenzó a avanzar en la pantalla.

 

Carlos esperó.

 

Cuando llegó al final, pensó que podía continuar con la operación.

 

Pero unos segundos después recibió un correo que le avisaba sobre una transferencia exitosa.

 

Él no había realizado esa transferencia.

 

Ingresó al portal empresarial y encontró una segunda transacción que tampoco reconocía.

 

Carlos se comunicó inmediatamente con los canales oficiales del banco y solicitó el bloqueo del portal.

 

La situación pudo haber sido mucho peor.

 

La empresa tenía establecidos límites para sus transacciones, por lo que no fue posible transferir todo el dinero disponible de una sola vez. Una parte de los recursos permaneció en la cuenta y Carlos pudo contar con el dinero necesario para pagar la nómina de sus empleados.

 

Después presentó el reclamo ante el Banco.

 

La respuesta permitió descubrir qué había ocurrido.

 

La pantalla que Carlos había visto no era del Banco. Era falsa.


Un troyano bancario había llegado días antes

La historia había comenzado varios días atrás, en uno de los computadores de la fábrica.

 

Uno de los empleados tenía permisos para ingresar al portal bancario. Mientras revisaba el correo corporativo, encontró un mensaje que ofrecía una supuesta actualización gratuita y necesaria para su computador.

 

El remitente parecía ser una empresa reconocida de seguridad informática.

 

El empleado hizo clic.

 

Descargó el archivo.

 

Y, sin saberlo, instaló un troyano bancario.

 

El malware quedó oculto en el computador.

 

Días después, cuando Carlos ingresó al Portal Empresarial, el programa pudo intervenir la navegación y mostrarle una pantalla que simulaba una validación de seguridad del Banco.

 

Carlos creyó que estaba protegiendo su acceso.

 

En realidad, estaba entregando información que podía ser utilizada para realizar operaciones no autorizadas.


¿Qué es un troyano bancario?

Un troyano bancario es un tipo de malware que puede instalarse en computadores o dispositivos mediante correos electrónicos, enlaces, archivos o descargas engañosas.

 

Una vez instalado, puede permanecer oculto hasta que la persona ingresa a una plataforma financiera. Dependiendo de la amenaza, puede capturar información, intervenir la navegación o mostrar pantallas falsas que imitan las de una entidad financiera.

 

En el caso de Carlos, una descarga que parecía una actualización terminó abriendo la puerta a una amenaza que apareció justo cuando la empresa realizaba una operación tan cotidiana como pagar la nómina.

¿Cómo proteger una empresa de un troyano bancario?

La experiencia de Carlos demuestra que proteger las operaciones de una empresa no depende únicamente de quien realiza las transferencias. También involucra a cada persona que utiliza un computador, administra un correo o tiene permisos de acceso.

 

Estas recomendaciones pueden ayudar a reducir el riesgo de fraude y fortalecer la seguridad de la empresa:

  • Mantén actualizado el sistema operativo y el antivirus de los equipos.
  • Descarga programas y actualizaciones únicamente desde sitios oficiales y confiables.
  • Ingresa al Portal Empresarial directamente desde un navegador confiable, digitando la dirección oficial en la barra de navegación.
  • Revisa periódicamente los usuarios y permisos que tienen acceso al portal.
  • Protege tus contraseñas y dispositivos de autenticación y no los compartas.
  • Activa las notificaciones de las transacciones y movimientos de la empresa.
  • Establece límites de transacción acordes con las necesidades de tu negocio.
  • Protege los archivos de nómina y pagos utilizando las soluciones de seguridad disponibles en tu portal bancario.
  • Capacita a los empleados para identificar correos electrónicos, archivos y descargas sospechosas.
  • Revisa periódicamente los extractos y movimientos bancarios. 
  • Mantente alerta ante solicitudes o validaciones inesperadas durante los pagos por PSE.
  • No suministres información confidencial por llamadas telefónicas, mensajes de texto, correos electrónicos o aplicaciones de mensajería como WhatsApp.

¿Qué hacer si detectas una operación que no reconoces?

Si identificas una transacción que no reconoces o alguna actividad inusual en el portal bancario, actúa inmediatamente.

 

Comunícate con el banco a través de sus canales oficiales y solicita el bloqueo correspondiente. Si sospechas que un computador fue comprometido, desconéctalo de la red y evita realizar nuevas operaciones desde ese equipo.

 

Recuerda que puedes comunicarte con el Banco Caja Social a través de la Línea Amiga en Bogotá: (601) 542 6446, opción #233 desde celular, o la línea nacional gratuita 01 8000 910038.

El susto pudo ser mucho peor

Al final, Carlos pudo pagar la nómina y sus empleados recibieron su dinero.

 

Pero se quedó con una lección que difícilmente olvidará.

 

La amenaza no llegó con una alarma ni con un mensaje que dijera “esto es un fraude”.

 

Llegó disfrazada de algo cotidiano: un correo que parecía legítimo, una actualización que parecía necesaria y una pantalla que parecía del banco.

 

Y tal vez esa sea la parte más inquietante de esta historia…

 

Que una amenaza puede entrar a una empresa por el mismo lugar por donde todos los días entran los correos, las actualizaciones y los archivos de trabajo.

Porque proteger el dinero de tu empresa es una responsabilidad de todos. Juntos construimos un entorno seguro y confiable cada día.

¡Un Banco Amigo te protege!

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